Cuando pensamos en la agricultura, solemos imaginar al campesino que cuida su tierra con pasión y dedicación. Sin embargo, por muy extendida que esté esta imagen, la realidad actual es muy distinta. De hecho, la mayoría de los cultivos se realizan en sistemas de agricultura intensiva, donde la figura del campesino sabio es solo un recuerdo lejano.
Hectáreas de campos explotadas sin piedad, uso extensivo de fertilizantes químicos y pesticidas, tierras empobrecidas, deforestación, monocultivos y altas emisiones de CO2: esto es lo que está ocurriendo principalmente hoy en día.
Desde hace algunos años, hemos presenciado un cambio importante: cada vez más agricultores deciden abandonar los dictados de la producción intensiva y adoptar la agricultura regenerativa. Pero, ¿qué es y, sobre todo, qué beneficios aporta al medio ambiente?
Se está convirtiendo en un modelo cada vez más extendido y apreciado por los consumidores. A diferencia de otras técnicas, tiene raíces muy antiguas. En esencia, es una evolución —y una extremización— de la agricultura ecológica.
El objetivo no es explotar la tierra, sino recuperar su fertilidad combinando técnicas ancestrales y tecnologías modernas, actuando sobre los minerales, la parte orgánica y la microbiología, y reactivando los ciclos naturales.
¿Qué es la agricultura regenerativa?
Por agricultura regenerativa entendemos un conjunto de prácticas, costumbres y conocimientos que tienen como objetivo la producción de alimentos para satisfacer las necesidades del ser humano, procurando al mismo tiempo garantizar el menor impacto ambiental posible y regenerar la fertilidad del suelo.
Se trata, por tanto, del paradigma opuesto a la agricultura intensiva, donde se maximiza la producción incluso a costa de la fertilidad del suelo, con elevados costes medioambientales. El objetivo es proteger y enriquecer, en lugar de empobrecer, los recursos naturales.
No surge de una teorización precisa. Si bien en los últimos años algunas organizaciones no gubernamentales han elaborado los principios de la llamada AOR (agricultura orgánica regenerativa).
Más bien, hablamos de un conjunto de prácticas aplicadas durante décadas, derivadas principalmente de la permacultura australiana de los años 70, de la agricultura orgánica y biodinámica. Sin embargo, esta última carece de su parte más esotérica.
El papel de la conexión climática
Un suelo más sano implica una mayor extracción o captura de CO2 del aire, lo cual es una buena noticia para la crisis climática. El suelo —o al menos un suelo sano— contiene una gran variedad de microorganismos que interactúan con las plantas que crecen en él.
Las plantas absorben carbono mediante la fotosíntesis, que utilizan para crecer, y el exceso de carbono se transporta al suelo, donde se transforma en materia orgánica.
Este carbono alimenta a los hongos y diversos microbios del suelo, que a su vez proporcionan a las plantas los nutrientes que necesitan. Se trata de un equilibrio perfecto, pero que se ve alterado por los métodos de agricultura convencional intensiva. Algunos defensores argumentan que, al adoptar un enfoque regenerativo, el sector tendría que reducir las emisiones en la misma medida en que la tierra capturaría más CO2.
Una ONG climática que explora y promueve soluciones al cambio climático argumenta que "la agricultura regenerativa mejora y mantiene la salud del suelo al restaurar su contenido de carbono, lo que a su vez mejora la productividad, justo lo contrario de lo que hace la agricultura convencional".
Calculan que los métodos regenerativos podrían capturar entre 14,5 y 22 gigatoneladas de CO2 para 2050.
Sin embargo, las estimaciones sobre la cantidad de CO2 que podría capturarse mediante el secuestro de carbono en el suelo varían entre los expertos. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI) afirma que la viabilidad de extenderlo a grandes áreas para aumentar la mitigación del cambio climático aún no está clara, debido al limitado conocimiento científico existente.
En cambio, proponen un conjunto de 22 soluciones para que la agricultura aborde sus emisiones, clasificadas y enfocadas en un ”menú de cinco platos”, a saber:
- Reducir el crecimiento de la demanda de productos agrícolas.
- Aumentar la producción de alimentos sin ampliar las tierras agrícolas.
- Proteger y restaurar los ecosistemas
- Aumentar el suministro de pescado
- Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la producción agrícola.
Los 4 principios de la agricultura regenerativa
Como es fácil intuir, su objetivo es enriquecer el suelo, el medio ambiente y al ser humano, en lugar de agotar los recursos ambientales y sociales relacionados con el cultivo.
Esta disciplina se basa en cuatro principios fundamentales, resumidos hace unos años por la ONG Deafal (Delegación Europea para la Agricultura Familiar en Asia, África y América Latina) en la “Carta de Principios y Valores de la Agricultura Ecológica y Regenerativa”.
1. Regeneración del suelo
Su objetivo es implementar prácticas que incrementen la fertilidad del suelo. Esto se logra mediante el aumento del carbono orgánico, los elementos minerales y la diversidad microbiológica. Contribuye a limitar la erosión del suelo y a potenciar las particularidades y culturas locales.
2. Regenerar la biodiversidad y los ecosistemas.
Para la agricultura regenerativa, es importante proteger la biodiversidad, tanto en la elección de los cultivos como evitando la contaminación ambiental debida al uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas químicos.
Se respetan las variedades locales de plantas y animales, se recuperan los residuos y se busca alcanzar cero emisiones. Asimismo, se requiere una gestión eficiente del agua y de los recursos agroforestales y ganaderos.
3. Regenerar la relación entre los seres vivos
Esta disciplina no solo fortalece la relación entre el ser humano y la naturaleza, sino también entre las propias personas. Se fundamenta en el respeto a la dignidad individual, en relaciones laborales donde la protección de los derechos es primordial, y en la transparencia y la inclusión.
Garantiza tratamientos para las plantas que permitan mantener su salud y equilibrio fisiológico a lo largo del tiempo. Asimismo, es necesario respetar la dignidad de las personas y los animales, y fomentar relaciones laborales y de intercambio basadas en la protección de los derechos y la transparencia.
4. Regeneración del conocimiento
El cuarto y último principio prevé la promoción del conocimiento como un bien colectivo que debe adquirirse y transmitirse en una dimensión de apertura e interacción con los demás.
El universo de la agricultura regenerativa no es cerrado, sino abierto a cualquiera que desee aprender sus principios y prácticas. Uno de los objetivos es precisamente transmitir el conocimiento adquirido para que cada vez más personas puedan beneficiarse de él.
¿Cómo practicar la agricultura regenerativa? Las técnicas de agricultura regenerativa
Dados los principios de la agricultura regenerativa, se podría pensar erróneamente que esta disciplina utiliza prácticas complejas, desconocidas o difíciles de aplicar. Sin embargo, emplea técnicas familiares como:
1. Rotación de cultivos
El cultivo continuo de las mismas especies vegetales provoca que el suelo pierda sus propiedades. La agricultura regenerativa restaura la técnica de rotación de cultivos, eligiendo variedades de plantas que puedan enriquecer el suelo con los minerales consumidos por los cultivos anteriores.
De este modo, se fortalece la composición orgánica del suelo, se limita la erosión y se fomenta la biodiversidad microbiológica.
2. Labranza reducida
El estrés mecánico y químico continuo al que se somete el suelo, con el tiempo, limita su fertilidad. Por ello, se evitan la labranza excesiva, el paso continuo de maquinaria por los campos cultivados y la erradicación excesiva de plantas que crecen de forma espontánea.
De este modo, se consigue una mejor distribución de la materia orgánica en el suelo, la remineralización del mismo y una gran población de lombrices de tierra e insectos útiles, también para el control biológico de parásitos.
3. Cubierta vegetal
Según esta teoría, el suelo nunca debe estar libre de vegetación. Excepto en las zonas desérticas del mundo, en la naturaleza, la tierra siempre está cubierta de hierbas, plantas, arbustos y árboles. Por ello, se fomenta el uso de prácticas como el abonado verde, que consiste en enterrar algunos cultivos para mejorar la fertilidad del suelo.
4. Reducción de residuos
La agricultura regenerativa tiene como objetivo reducir los residuos y, sobre todo, reducir las emisiones. Por ejemplo, para riego, Se hacen esfuerzos para recuperar la mayor cantidad de agua de lluvia posible, evitando así el desperdicio de recursos hídricos que ya son escasos.
Los excedentes de las cosechas se utilizan para alimentar al ganado o enriquecer el suelo, mientras que la fertilización se realiza con compost de producción propia o fertilizantes orgánicos recuperados de las granjas, aprovechando así la economía circular.
Beneficios de la agricultura regenerativa
¿Cómo beneficia a la agronomía la aplicación de estas prácticas sostenibles, muchas de las cuales se han recuperado de las tradiciones agrícolas más antiguas? Estos son los beneficios:
- Restauración de la fertilidad del suelo con un aumento significativo del carbono orgánico disponible en el suelo y sus componentes nitrogenados.
- El fortalecimiento de la estructura del suelo y de las raíces de las plantas es útil para limitar la erosión del suelo y la probabilidad de desastres ambientales como los deslizamientos de tierra.
- Incrementar la biodiversidad local, no solo mediante la recuperación de cultivos olvidados, sino también fomentando el crecimiento espontáneo de especies locales, favoreciendo la vida silvestre y excluyendo las especies importadas que podrían dañar los ecosistemas.
- Eliminación de la contaminación química del suelo, las aguas subterráneas y el aire, gracias a la supresión de fertilizantes y pesticidas químicos. Mejora de la calidad de las variedades cultivadas, con frutas y verduras más sanas y sabrosas, gracias a un suelo más fértil y unas condiciones de crecimiento óptimas.
- Reducción del desperdicio de agua y de las emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero.
- Potenciar la mano de obra local, con una economía virtuosa que se beneficie de la agricultura regenerativa, no solo los agricultores, sino la comunidad en su conjunto.
1. Manejo del suelo
Se trata de un enfoque integral para evaluar la calidad del suelo que va más allá de la composición puramente química y también considera el enraizamiento, la vida del suelo y la estructura del suelo en su conjunto. A continuación se presentan algunos métodos probados. técnicas de análisis de suelos que puede proporcionar GeoPard.
2. Análisis químico del suelo
El análisis químico del suelo revela la cantidad de nutrientes básicos disponibles para las plantas, como nitrógeno, azufre, potasio y fósforo. Al realizar este análisis, es más fácil determinar la cantidad de fertilizantes necesarios para obtener altos rendimientos y rentabilidad. Asimismo, permite predecir el aumento esperado en la producción.
3. Delimitar las zonas de gestión
Dado que el suelo varía en el tiempo y el espacio, la distribución de nutrientes a los cultivos también varía en cantidad y momento. Por lo tanto, al cartografiar cada zona agrícola, se pueden distribuir espacialmente los nutrientes y fertilizantes a las áreas necesarias utilizando datos estadísticos.
4. Planifica tus puntos de muestreo de suelo.
Para evitar abono Para minimizar los desperdicios y gestionar adecuadamente los recursos agrícolas regenerativos, es fundamental realizar muestreos de suelo. El muestreo de suelo consiste en seleccionar o tomar muestras de suelo para experimentar utilizando estrategias estadísticas apropiadas y tomar decisiones que afecten a toda la población.
La autenticidad de la decisión tomada a partir de los resultados generados depende de los resultados de la prueba de la muestra, los cuales a su vez dependen de la calidad de la muestra. En resumen, una buena muestra representativa proporciona resultados fiables, aunque obtener una buena muestra requiere tiempo y esfuerzo.
5. Visualización de mapa de calor de fácil lectura
Tras analizar las imágenes satelitales de sus campos de los últimos años para delimitar mapas de rendimiento potencial, este mapa revela las áreas de alto y bajo potencial en el suelo de su parcela. Posteriormente, recolectamos muestras de suelo de sus campos utilizando nuestro dispositivo digital de análisis de suelos de última generación para generar los mapas de suelo.
6. Fertilización VRA
Mapa de aplicación de tasa variable
Combinando estos mapas y nuestra experiencia agrícola, decidimos las tarifas y entregamos lo adecuado. VRA Mapas para su maquinaria. Recomendamos mayores dosis de nitrógeno en los sitios con alto potencial, según lo determinado por imágenes satelitales y análisis de suelo.
Conclusiones
Como se ha visto, la agricultura regenerativa busca actuar activamente sobre el suelo, la salud de las personas y la sostenibilidad ambiental, económica y social de la producción. Elegir productos derivados de ella significa disfrutar no solo de platos de la más alta calidad, sino también alimentarse minimizando el impacto en el planeta.
Preguntas frecuentes
1. ¿Qué recursos necesitan los agricultores para que la agricultura regenerativa sea viable?
Para que esto sea viable, los agricultores necesitan varios recursos clave. En primer lugar, necesitan acceso a programas de educación y capacitación que les brinden conocimientos y orientación sobre prácticas regenerativas.
Además, los agricultores necesitan recursos financieros para invertir en nuevos equipos, infraestructura y recursos para implementar técnicas regenerativas. El acceso a variedades de semillas diversas y resistentes, así como a fertilizantes orgánicos y enmiendas del suelo, también es fundamental.
Por último, los agricultores se benefician de políticas de apoyo, incentivos y oportunidades de mercado que reconocen y recompensan los beneficios ambientales y sociales de la agricultura regenerativa.
2. ¿La agricultura regenerativa utiliza pesticidas?
Su objetivo es minimizar o eliminar el uso de pesticidas sintéticos e insumos químicos. En cambio, se centra en promover métodos naturales de control de plagas y mejorar la salud general del ecosistema.

















