La agricultura en Turkmenistán representa una pequeña parte del producto interno bruto (PIB) del país, pero tiene una importancia estratégica significativa. Gran parte de la población reside en zonas rurales, y más de 401 TP3T de la fuerza laboral trabaja en el sector agrícola.
Desde que obtuvo la independencia en 1991, Turkmenistán se ha enfrentado a desafíos para modernizar sus prácticas agrícolas, entre ellos la falta de un sistema de monitoreo de cultivos moderno capaz de proporcionar datos fiables y oportunos. Dicho sistema es crucial para la toma de decisiones informadas, la gestión sostenible de la tierra y el aumento de la productividad.
Para subsanar esta deficiencia, Turkmenistán se ha asociado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para introducir tecnologías avanzadas de teledetección y conocimientos especializados en el seguimiento del uso de la tierra.
Esta colaboración, enmarcada en el recién lanzado Programa de Cooperación Técnica (PCT) de la FAO, tiene como objetivo optimizar los procesos relacionados con el seguimiento, la previsión y la elaboración de informes estadísticos de cultivos, así como probar nuevas metodologías mediante aplicaciones de campo. El proyecto se extenderá hasta finales de 2026.
El 7 de enero de 2025, el proyecto fue firmado oficialmente por Viorel Gutu, Subdirector General de la FAO y Representante Regional para Europa y Asia Central, y Charyyar Chetiyev, Ministro de Agricultura de Turkmenistán.
“La teledetección ofrece métodos innovadores para la recopilación y el análisis de datos que pueden beneficiar a diversos sectores, como la agricultura, la gestión de los recursos hídricos y la respuesta ante desastres”, declaró Maxim Gorgan, responsable técnico del proyecto en la FAO. “En la agricultura, proporciona información casi en tiempo real sobre las zonas sembradas, la dinámica de la vegetación, las estimaciones de rendimiento, el estrés hídrico, la planificación del riego e incluso la vigilancia de plagas y enfermedades”.”
La fase inicial del proyecto incluirá una revisión exhaustiva de las normativas y los marcos institucionales vigentes relacionados con el monitoreo de cultivos y la teledetección, con recomendaciones para las mejoras necesarias. La metodología integrará tecnología avanzada con métodos estadísticos tradicionales, muestreo y recopilación de datos.
La FAO también desarrollará un programa de capacitación personalizado para el personal del Ministerio y del Servicio de Recursos Terrestres, con el fin de dotarlos de las habilidades necesarias para implementar y operar el nuevo sistema de monitoreo de cultivos basado en teledetección. Además, la iniciativa explorará la integración de la teledetección en los planes de estudio de la educación superior.
Para demostrar el potencial del sistema, se establecerán parcelas piloto con diversos cultivos y condiciones agroclimáticas. Estas áreas de demostración generarán datos para perfeccionar la metodología y servirán de base para el desarrollo de un concepto que permita ampliar el enfoque a nivel nacional.
“Para los agricultores, esta tecnología puede ayudar a identificar las necesidades específicas de las diferentes zonas de un campo, lo que permite un uso más eficiente del agua, los fertilizantes y otros insumos, lo que en última instancia se traduce en mejores cosechas”, añadió Gorgan.
A lo largo de todo el proyecto, la FAO se adherirá a sus directrices regionales y mundiales, haciendo hincapié en la igualdad de género y la gobernanza responsable de la tierra.
Los proyectos del Programa de Cooperación Técnica de la FAO brindan a los países miembros acceso a la experiencia y el apoyo técnico de la organización, contribuyendo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y fomentando el desarrollo agrícola a largo plazo.
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